CEBAS-CSIC

La mutación que convirtió la almendra en un fruto comestible

By 14 junio, 2019 No Comments

Un estudio del Cebas, publicado en ‘Science’, abre la puerta a la erradicación de las variedades amargas

Las almendras que acompañan nuestros aperitivos, se convierten en turrón navideño o triunfan en los guisos tienen su origen en una mutación en un único gen que, hace miles de años, convirtió en comestible un fruto que hasta entonces había sido puro veneno para cualquier animal que, por error, se atreviese a probarlo. Es la conclusión a la que llega un equipo internacional de investigadores liderado por la bioquímica Raquel Sánchez-Pérez, del Grupo de Mejora Genética de Frutales del Cebas-CSIC, en colaboración con el profesor Birger Lindberg Moller, del Laboratorio de Bioquímica de Plantas de la Universidad de Copenhague. El estudio, desarrollado a lo largo de los últimos doce años, se ha llevado a cabo a partir de la secuenciación del genoma completo de la almendra. Los resultados fueron publicados este jueves por la revista ‘Science‘.

Las primeras almendras que poblaron la Tierra eran todas amargas debido a la amigdalina, un compuesto que «libera cianuro tóxico cuando se come», explica Sánchez-Pérez. La naturaleza no es caprichosa. Si la amigdalina recubría las almendras era por un motivo: permitía la protección de la especie precisamente ante los depredadores animales.

Hace más de 10.000 años,

los habitantes de Asia Central

comenzaron a cultivar estos frutales

 

Hace algo más de 10.000 años, alguien en Asia Central probó una almendra y descubrió que ya no era amarga, sino dulce, y que resultaba, por tanto, realmente apetecible. Así que las poblaciones de esta parte del mundo empezaron a seleccionar para el cultivo semillas de almendros que daban fruto dulce, una práctica que después se extendió a territorios vecinos. La hipótesis de los investigadores se sustenta en evidencias arqueológicas halladas tanto en Egipto como en Grecia.

La aparición de la almendra comestible se produjo, según los investigadores del Cebas, «gracias a un pequeño cambio de un solo gen. En la almendra dulce, el gen ha perdido su función debido a una mutación natural. Las enzimas involucradas en la producción del compuesto tóxico amargo no se forman, y por lo tanto, la almendra se vuelve dulce». A esta conclusión se llegó tras la secuenciación del genoma completo.

Pruebas de ADN

Los persas, los egipcios y los griegos, entre otras civilizaciones antiguas, descubrieron las bondades de la almendra y se dedicaron a su cultivo. Pero ni ellos ni nadie hasta la fecha fue capaz de evitar que entre las almendras del aperitivo aparezca, de vez en cuando, algún fruto amargo. Esto está perjudicando gravemente a la industria agroalimentaria española, en contraposición con Estados Unidos, el primer productor mundial. De ahí la importancia de los resultados del estudio publicado en ‘Science‘. «Con una sencilla prueba de ADN, se podrán seleccionar aquellos almendros que aporten fruto dulce», explica la investigadora del Cebas. Dicha selección se podrá hacer al principio, sin tener que esperar los entre tres y cuatro años que tarda el árbol en empezar a dar fruto.

«Vamos a intentar erradicar la presencia de almendras amargas en España», subraya Sánchez-Pérez. El Ministerio de Agricultura financiará con medio millón de euros un nuevo proyecto, que se desarrollará en colaboración con Almendrera del Sur y otras cooperativas del sector. El objetivo es que la industria española de la almendra «sea conocida no solo por la calidad de su producto, sino también por la ausencia de almendras amargas en su producción».

En el estudio han participado también investigadores de las universidades italianas de Bari y Foggia, de Agroscoope (Suiza) y de Sequentia Biotech, una empresa catalana.

Publicado en:

La mutación que convirtió la almendra en un fruto comestible – La Verdad – Javier Pérez Parra